tristeza

Tristeza, Gracias Por Honrar Mis Vivencias.

Tristeza, Gracias Por Horrar Mis Vivencias.

En éste post voy a hablar de la tristeza, una de las emociones más sagradas y a la vez marginadas por la sociedad, demasiado evadirnos para no sentirla, frases positivas, salir, obligarnos a estar contentos cuando no lo estamos y todo por los demás, por que no es una emoción aceptada y cuando te muestras triste los demás intentan que estés alegre para que tu tristeza no les recuerde las suyas, sus momentos tristes. Yo llego a la conclusión y gracias a mi trabajo que las emociones no son malas ni buenas, son algo innato al ser humano que nos transmiten una información útil sobre lo que nos pasa y, por tanto, tenemos que acogerlas y aceptarlas.

Las emociones no se explican en su totalidad por los hechos o situaciones que me suceden sino por la interpretación que yo hago de las situaciones.

Si bien es una emoción marginada por los demás, dado que consideran que no es útil puesto que sólo estorba, es una de las más importantes, un pilar fundamental en el crecimiento personal ya que se encarga del recogimiento y de tomarnos un tiempo para nosotros mismos a fin de pensar y meditar en los cambios necesarios para cerrar etapas. Es decir, necesitamos de la tristeza para juntar nuestras partes que estaban rotas, tras estar hechos trizas, para finalmente reintegrarnos como personas.

Toda emoción necesita su espacio. Por lo general, tenemos estigmatizado tanto al enojo como  a la tristeza, creyendo erróneamente que estar tristes es malo o que el llanto es señal de debilidad.

Lo primero que hacemos es forzar la alegría o el olvido,  para solucionar el pesar, impidiendo que  se disfrute y construya sobre la tristeza.

Permite da lugar al dolor para reflexionar, construir y, por qué no, compartirla.

Todos en algún momento de nuestra vida hemos experimentado la perdida, por mirar hacia un futuro lleno de sueños no alcanzados, o hacia un pasado, que se derrumbó sin ni siquiera buscarlo, y ahora en el presente nos enfrentamos a la aceptación de tener que reconocer que nada es como lo esperamos y que nuestras expectativas de futuro han cambiado.

tristeza- alegria
tristeza

El reconocer que tus sueños no están o tu vida organizada se derrumba, es duro, uno mismo deja de entretenerse con sentimientos que esconde el verdadero dolor de la tristeza, aquí es cuando somos más reales ante el reconocimiento del sufrimiento.

Reconocer que nada es como uno esperaba es duro y demuestra la valentía de dejar de mirar hacia otro lado, de entretenerse, por ello debemos dejar y transitar y expresar este dolor, la tristeza de no ser cumplidas las expectativas de salud, amor, trabajo etc., donde quiera que nos encontremos en el camino.

Reconocer la desilusión alivia, permite que la pena se exprese y no se quede anclada en el alma, permite dejar un espacio que poder llenar, cuando uno expresa su tristeza y dolor.

Esto no quiere decir que nos quedemos anclados en el daño, en lo que pudo ser y no fue, es importante que la tristeza se exprese, que sientas, cómo esta tu cuerpo ante tanto cambio, que pensamientos derivan de la pérdida, en tu tristeza es muy importante la escucha, el abrazo, permitiéndote tener un espacio donde dejarse caer y recuperar fuerzas.

Tipos o formas de presentarse:

 Primer tipo de tristeza, lamenta pérdidas pasadas. Una persona comprensiva no tendrá ninguna dificultad para descubrir la causa de la tristeza y aliviar algo el sentimiento de culpabilidad o vergüenza excesivas que a menudo acompañan a la tristeza.

La culpa representa todos los deberías, como tendría que haber actuado, que hubiera ocurrido si hubiera sido de otra forma, pero ya no se pelea contra ella, acepta que fue así y asume su parte de responsabilidad. La vergüenza nos enseña la parte pequeñita que aún llevamos dentro de cada uno donde existe espacio para el llanto y el dolor.

El segundo tipo de tristeza no tiene lugar como resultado de la pérdida de algo pasado sino que llora las pérdidas futuras. De todo lo que podría haber sido y no fié, reconoce el dolor de no tener cumplidas todas sus expectativas de vida, se caracteriza por un pesar silencioso y preparatorio del duelo, ya no intenta ser sociable en absoluto, no  se tienen ganas ni fuerzas para aparentar estar bien.

No debemos estimular a nadie a que mire el lado alegre de las cosas porque será absurdo decirle que no esté triste. Una forma de ayudar es diciéndoles implícitamente o explícitamente que pueden llorar por la pérdida.

Solo las personas que han podido superar sus angustias y ansiedades serán capaces de alcanzar la fase de adaptación y de paz, y si se les permite expresar el dolor de su tristeza, encontrará mucho más fácil la aceptación final.

Es mucho más, un sentimiento que puede expresarse mutuamente y a menudo se hace mejor tocando una mano, acariciando el cabello o sencillamente, sentándose en la cama en silencio.

Busca el significado personal de la vivencia. Descubrir que nos ha aportado, reconocer a personas que nos han acompañado, quien te ama y acompaña, reconocer la propia fuerza que se tiene para afrontar las situaciones adversas, descubrir la capacidad de adaptación que el ser humano tiene.

Potencia las destrezas de afrontamiento que tengas, esto significa, que es lo que piensas, sientes y haces para acompañar el problema surgido,  Nos hace descubrir todas las herramientas utilizadas, cómo nos hemos enfrentado al dolor, al sufrimiento, al daño, que estrategias utilizamos para evitar hacernos cargos de nosotros mismos y no asumir el papel responsable de nuestro autoapoyo, todo es un proceso de autodescubrimiento.

La tristeza te hace ser una persona más profunda. Te permite explorar los perímetros de tu alma. La tristeza es el único umbral hacia ciertos niveles de conciencia, y es un duro maestro desafiante.

A través de la tristeza puedes explorar cada aspecto de tu lado oscuro –rabia, dolor, abandono, terror, soledad-, y estos son aspectos de la herida sagrada que en nuestras vidas cotidianas usualmente tratamos de ignorar.

La tristeza te fuerza a mirar esas partes de ti misma que no están sanas todavía. Si puedes mirar a la tristeza como una enseñanza, crecerás. El dolor de la tristeza no es el único maestro en esta vida, pero si es observado adecuadamente, con conciencia y el corazón abierto, es uno de los más grandes maestros de todos.

La tristeza honra las vivencias perdidas y es un reconocimiento al amor y el tiempo invertido tanto en el trabajo, salud o relación perdida. Es la emoción que más honra al amor invertido en lo vivido.

tristeza y alegria
tristeza y alegria

Una tristeza bien vivida te traerá una alegría interna, no superficial ni banal, serán compañeras de camino, tu alegría y tu tristeza sincera. La tristeza y alegría, pueden trabajar bien juntas creando un bello recuerdo profundo y duradero. Ese tipo de recuerdo profundo y duradero se almacena en un lugar llamado “largo plazo” y eventualmente se convierten en parte de nuestra personalidad, forman parte del si mismo así comprobarás que entre las  orillas del placer y el dolor fluye el río de la vida. 

Saber disfrutar de las alegrías o sea recibir de la vida, lleva implícito saber perder cuando la vida lo requiere y viviremos equilibrados en el dar y recibir de la vida que te trae una forma muy sabia de vivir.

Así podremos vivir lo que venga ni como desgracia ni como fortuna viendo lo que trae el tiempo.