atardecer, cambio, año nuevo

Año nuevo, vida nueva

Año nuevo, vida nueva…

El número 16 persiguiéndome desde hace más de un año, dándome señales que no entendía… Sabía que este año iba a ser diferente…

Me siento como en una nube, donde notas esa sensación de adrenalina, libertad y ganas de comerte el mundo y a la vez si miras hacia abajo sientes un miedo que te aterra y te hace sentir pequeñita ante lo que ves y te cuesta hasta mover una mano por si pasa algo… Pues así me encuentro, feliz viviendo en esta noria, que como buena géminis me hace ir de una polaridad a otra en cuestión de segundos, pero consciente y acompañada, que es lo que ha hecho que esta vez no salga huyendo como en tantas ocasiones he hecho en la vida. Porque las personas de apariencia fuerte y valiente también tenemos miedo, mucho miedo, y de alguna forma u otra nos buscamos las maneras, con mucho disimulo y elegancia, de escapar de las situaciones sin que nadie se de cuenta, o todo lo contrario, echándole “huevos” al miedo, como si de una pelea de gallos se tratara, porque, ante todo, debemos seguir siendo fuertes y valientes… Así pensaba yo antes…

Ya no. En mi camino se cruzaron experiencias y personas que me han ayudado a ver ahora las cosas de forma diferente. Me siento fuerte pero también frágil, con decisión y con miedo, con ganas de empezar y a veces de salir corriendo. De hecho, aquí escribiendo ahora mismo hay una parte de… ¿lo vas a publicar? ¿Lo estaré haciendo bien? ¡Sí sí, allá voy! Y así, con ese vaivén, me encuentro y me voy aceptando poco a poco, sí, poco a poco, porque cuesta, no lo voy a negar, no es nada pero que nada fácil pero te aseguro que cuando lo vas consiguiendo, solo el hecho de no enfadarte contigo misma, es…uffff un alivio brutal!

¿Y por qué cuento todo esto ahora? Pues porque empiezo un nuevo proyecto, bueno, empezamos mis amigas compañeras de batallas y yo, en el mundo del cuidado emocional. En principio, con lo que a mi respecta, escribiré en nuestro blog sobre mis experiencias vividas y en conexión con la fotografía, o lo que vaya surgiendo, ¿por qué no?

“Hay que fluir y soplar”

Ya estoy cansada de tanto marcaje y autoimposición.
Aquí estoy, abriendo caminos, con el objetivo de ayudarme a la vez que ayudando.

Para los que no me conozcáis, mi nombre es Mirian, fotógrafa, fisioterapeuta y crecimiento personal en terapia Gestalt.

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Mi andadura profesional comenzó hace años dedicada al sector de la salud, del cuidado físico y de su acompañamiento emocional, pues la experiencia me ha enseñado a no solo tratar con las manos sino también con el alma, la paciencia y la escucha. Pero algo faltaba en mi vida y por ello hace dos años decidí cambiar de rumbo y dedicarme a mi gran pasión, la fotografía, encontrando en ella el entusiasmo, la plenitud y mi camino.
Ahora con varios proyectos e ideas en mi cabeza, sé que no todo será flores ni arcoíris, pero será, lo que tenga que ser será.

Porque estuve perdida en el camino durante muchos años, porque me lo merezco y porque aunque me ha costado mucho verlo… la vida es muy muy bella.

P.D: Me encantaría compartir mis fotografías con vosotros, así que aquí os dejo el enlace de mi blog fotográfico. ¡Bienvenidos!

http://delandefotografia.blogspot.com.es