Autoapoyo

Autoapoyo, vivir sintiendo, vivir temblando.

 

Autoapoyo: Vivir sintiendo, vivir temblando

En este artículo, que he titulado “Autoapoyo: Vivir sintiendo, vivir temblando”,  voy a explicar mi propia vivencia sobre el autoapoyo. Cuando comencé a leer sobre este tema no lo relacionaba con vivir sintiendo, vivir temblando, muy al contrario; me vino firmeza, fuerza, poder, dureza, valentía y agarre. Hoy que he comenzado a andar mi propio camino, he descubierto que es algo totalmente distinto. He comenzado a sentir que las piernas te tiemblan cuando empiezas a andar en lo desconocido y también descubres, mientras andas, que la vida te acompaña. Te sostienes aún temblando, pues sientes que hay algo muy poderoso que está dentro de ti y que conecta con lo que está fuera. A pesar de tu soledad, hay algo más.

Intuyes un poco de seguridad ante lo desconocido, lo extraño y descontrolado, y resulta que hasta te está gustando sentirte así, sin saber que pasará, que ocurrirá, a dónde irás. Nace el  saborear lo pequeño, los detalles de tu vida, y reconoces la importancia de tu salud, del amor de tu familia, los amigos, del disfrute de tu trabajo y cómo todos los bienes externos son tan pasajeros como tú. Y vuelves a vivir en el disfrute, agradecimiento y el cuidado  de todo lo que te ofrece la vida; porque no sabes, y lo aceptas, dónde estarás tú, dentro de un rato, mañana o pasado. Sientes miedo a vivir el presente, aunque a la misma vez, sientes que algo más te acompaña.

autoapoyo 1Al comienzo, mirabas en tu interior y la maraña que encontrabas no te dejaba ver nada más, pero caminando juntos, acompañando tu proceso poco a poco, has descubierto que hay luz en ti y cómo ella acompaña todos los cambios que experimentan tu mente, tus emociones y tu cuerpo. Y no solo has descubierto que eres capaz de sostenerlos aún temblando, sino  que no matan, que solo hablan de ti, de lo que quieres, de lo que necesitas, de ser fiel a uno mismo, y cómo todo ello es   fruto de tu  desarrollo y evolución. La vida quiere algo más para ti, de lo contrario, no se hubiera tomado tantas molestias contigo.

Te abres a sentirte como un todo y no como un ser divido, donde andan en pelea lo que piensas y lo que sientes, y tampoco te identificas en exclusiva con tu mente. Ya sabes dónde están tus valores, tus creencias y cuáles son las de otros, que no son ni tuyas, ni te pertenecen. Ya nada te dice la frase  mítica de: “Piensas luego existes”.

Tú ya sabes que  no solo piensas,  también sientes  tu cuerpo y escuchas cómo tu corazón se  emociona. Todo esto eres tú, y más aún. Puedes sentirte como un ser que dirige y sostiene su vida, y eres capaz de encontrar un camino ante la enfermedad, la adversidad y, en definitiva, ante el cambio. Porque tras mirar y mirar dentro de ti, comienzas a sentir tu propio autoapoyo.

¿Y qué es esto de autoapoyo? Pues para que me entiendas, mi querido lector, el autoapoyo no es más ni menos  que la capacidad para hacerte cargo de ti, a partir de la aceptación y no del enjuiciamiento. Es el reconocimiento de tus potencialidades y debilidades, y darte cuenta de tus propias necesidades, en el aquí y ahora, y poder satisfacerlas. Parece fácil así explicado ¿verdad? Cuando estamos sumidos en la búsqueda de la mirada externa, vivimos autoapoyados pero no en ti, sino sobre los zapatos de otros.

                                                                          El crecimiento implica autoapoyo.

Cuando nos arriesgamos a crecer y no me refiero a lo largo o a lo ancho, yo ya cumplí cuarenta y ya no creceré más, y espero  no crecer demasiado a lo ancho, bueno volvamos a lo que iba- somos un  descubrir, y esto conlleva experimentar continuamente las fases de cualquier cambio. Esto es lo que permite que hallemos nuestra vida y no las expectativas de otros, que habitemos en  nuestro crecimiento, evolución y aceptación. Esto es, vivir temblando.

Al desarrollar tu propio autoapoyo, empiezas a existir de forma más auténtica contigo mismo, y desde aquí con él, los otros, la familia, los amigos, compañeras, etc. y en relación con tu  medio.autoapoy 1

Cuando logramos desarrollar nuestro centro de autoapoyo, entonces podemos decir que somos libres, procreadores de nuestra propia vida. Somos nosotros los que nos dirigimos, cuidamos y nos mantenemos en constante aprendizaje. ¡Comienza a ser  tu mejor compañero de vida¡.

Te invito a que comiences a mirar dentro de ti y que confíes en nosotros para acompañarte.

 

 Cuidado emocional.

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Oliva Franzón Cossío, Terapeuta Holística Emocional.