Anhedonia

Anhedonia. Ni Siento, Ni Padezco .

Anhedonia. Ni Siento,  Ni Padezco , Cuando Dejamos De Sentir Para No Sufrir.

Anhedonia

En éste post hablaremos de la importancia de la anhedonia como mecanismo de defensa que las personas  realizan ante las adversidades de la vida. Dejando de sentir tanto el dolor como el placer , lo que hace que vayan como meros deambulantes por  la vida.

“La vida no siempre es fácil”, una frase que se repite con demasiada asiduidad y que le costará entender a quien hasta el momento ha tenido la suerte de no tener que enfrentarse a la adversidad. Vivir es afrontar retos y construir no uno, ni dos, ni seis, sino mil proyectos. Es permitir que la felicidad abrace nuestras vidas, y aceptar que, de vez en cuando, e inevitablemente, la frustración y el sufrimiento llamará a nuestra puerta para ponernos a prueba. No todos asumimos esos golpes que nos trae la vida de igual modo. Hay quien afronta mejor las decepciones y quien, por su parte, interioriza ese dolor, permitiendo que mine su autoestima.

Ninguna tristeza se vive de igual manera, al igual que ninguna depresión tiene el mismo origen, ni se vive igual en todas las personas. Sin embargo, existe un síntoma muy común que, de algún modo, todos habremos experimentado alguna vez: la anhedonia, o lo que es lo mismo, la incapacidad para sentir placer y disfrutar de las cosas. Nuestro cerebro, por así decirlo, “decide desconectar”. No sentir para no sufrir, para aislarse y quedar anestesiado. Puede que lo hayas sentido sólo durante unos días, cuando te atrapa la apatía y el desánimo. Ahora bien ¿qué ocurre cuando se vuelve crónico? ¿Qué pasa cuando dejamos de “sentir la vida” en nuestro día a día?Anhedonia

La anhedonia es la incapacidad para experimentar placer con actividades que normalmente resultarían agradables o con las que antes se disfrutaba. Es como si la persona estuviera anestesiada y la anestesia, en vez de evitar que sintiese dolor, le impidiera reconocer los estímulos positivos que conducen al placer, o directamente los bloqueara.

Según los investigadores, el problema puede deberse a una alteración del sistema de recompensa en el cerebro. Un mecanismo por el que la dopamina provoca satisfacción al comer o mantener relaciones sexuales, por ejemplo.La anhedonia puede afectar a todos los ámbitos de la vida, o centrarse en un solo aspecto; así, por ejemplo, existe la anhedonia social cuando la persona no disfruta del contacto con los demás y su interés por relacionarse es nulo, lo que le lleva al aislamiento social; o la anhedonia eyaculatoria, que se caracteriza por que la eyaculación no va acompañada del placer del orgasmo.

Recientemente, un grupo de investigadores españoles ha identificado lo que se ha denominado ‘anhedonia musical’, que define la incapacidad de muchas personas para emocionarse o disfrutar al escuchar una melodía, aunque otras actividades sí les produzcan sensaciones placenteras.

Tal y como te hemos indicado al inicio, no existe ninguna anestesia para las decepciones de la vida. Cuando la anhedonia aparece es un mecanismo de defensa. No está causándonos ningún bien, precisamente está allí para “incomodarnos”, para hacernos despertar y darnos cuenta de que algo en nuestra vida no va en el camino correcto. No debemos acomodarnos en ese sentimiento y convertirlo en nuestra zona de confort.ANHEDONIA

En algunos casos, la anhedonia puede deberse a una situación laboral, económica, sentimental o familiar difícil, que ha hecho que una persona pierda temporalmente la capacidad de disfrutar porque las preocupaciones se lo impiden. Solucionar estas situaciones, o aprender a afrontarlas, es el primer paso para que la persona pueda relajarse y recuperar la capacidad de sentir placer y de ver los aspectos positivos de la vida.

El verdadero problema llega cuando levanta un muro a nuestro alrededor, y nos quita todo atisbo de humanidad: no sentimos nada ante las expresiones de cariño, no necesitamos a nadie a nuestro lado y ningún estímulo nos produce placer, ni la comida, ni la música… nada.

La anhedonia a nivel cerebral.

Esta baja receptividad ante los estímulos exteriores, tiene su claro reflejo en un cerebro deprimido.Esto afectan a nuestros juicios, pensamientos y emociones,  la percepción y la toma de decisiones, reduce su actividad,  el levantarnos de la cama supone un gran esfuerzo. Es habitual que tengamos fallos del recuerdo, que suframos sin motivo aparente, que nos obsesionen los pensamientos negativos.

Vuelve a ilusionarte por ti mismo, presta atención con paciencia a cada detalle de tu día a día, empezarás a ver cómo aparecen pequeñas maravillas a tu alrededor. Haz fotos, toma notas, dibuja, déjate sorprender por lo más minúsculo. Hay todo un mundo nuevo delante de tus ojos que te resistes a ver.

Haz un cambio hacia delante. Solo en el presente puedes actuar. Esfuérzate al máximo por vivir justo lo que está delante de ti. Muévete y camina, corre, salta. Nuestro cerebro está predispuesto para el cambio. Si detecta movimiento físico, comienza a segregar hormonas para la acción y nos hace sentir mejor, más fuertes y más creativos. Intenta no pensar en nada y siente cada instante como si fuese el primero y último de tu vida. Vivir siendo  , vivir temblando  de eso se trata . ANHEDONIA

Atrévete a vivir de nuevo, abre las puertas de tu corazón, agradece cada presencia, cada persona, cada palabra que te dedican con dulzura. Ama y permítete ser feliz otra vez, te lo mereces.

Rechaza la culpa, no eres culpable de nada. La culpa solo es una antigua y perversa construcción moral que nos quita todo nuestro verdadero poder. Asume la responsabilidad, tu propia habilidad para responder ante la vida. Tu mayor responsabilidad es ser feliz y amarte a ti mismo para poder dar a los demás aquello de lo que somos capaces.

Piensa en estos aspectos durante unos momentos y recuerda siempre que vivir es SENTIR con toda su intensidad. Ya sea desde su lado positivo, como negativo, lo importante es aprender a conocernos, amarnos y perdonar nuestros errores para empezar un nuevo día con el espíritu de crear un mundo mejor a nuestro alrededor.

No sentir para no sufrir no es un mecanismo adecuado con el que vivir. Te permitirá “sobrevivir” pero estando vacío/a por dentro. No te permitas ser un cautivo eterno del sufrimiento.

Recuerda siempre que vivir es SENTIR en toda su intensidad. Ya sea en su lado positivo, como negativo.logo cuidado emocional

En cuidado emocional  te acompañaremos en nuestros  cursos y talleres a  afrontar las adversidades y cambios de la vida , como retos y desafíos para volver a sentir  la vida tal como es , un desafío diario y una aventura.